Dame lo perdido,
levanta los ojos;
veme rendido
y vuelca el rencor.
Deshecho y loco,
con los pies al aire;
ni mucho, ni poco,
en vientos sin son.
Tengo zozobra,
lo más mío que tengo;
y grito en silencio,
y ahogo el deseo.
Mírame tirado,
levantándome de nuevo;
con marcas de sangre
cobijado en dolor.
Mi sorda soledad,
tonta y testaruda.
¡No me quiere soltar!
¡No me quiere soltar!
No puedo dejarla ir,
la nada me aterra;
y esá falsa seguridad,
me la da la soledad.
LLora si puedes...
Intenta escapar,
Y no habrá nadie,
a quien rescatar.
Mía Zozobra,
mía y sólo mía.
Ni el tiempo, ni nadie...
Sólo ella, me ama al final.
jueves, 18 de febrero de 2010
miércoles, 28 de octubre de 2009
Profundo, Herido y Calmado
Levanto la mirada,
y extiendo los brazos.
Me paro en el filo,
y caigo en marea.
En la profundidad,
de tus ojos negros.
Donde susurra verdad,
la locura de ciegos.
Verdad sentida,
sin miedos y a tirones.
Vuelto en pedazos,
como a trozos, girones.
Abismo que encierra,
con espacio abierto.
Me tiene preso,
caminando muerto.
Cual sonar del tambor,
grave y profundo.
No detalla,
pero marca el rumbo.
Cada paso,
un estruendor.
Como en suspenso,
como en dolor.
Varado en lo inevitable,
rendido en veneración.
Del infortunio sincero,
de cínica decepción.
Mis huesos quebrados,
mis labios quemados.
El dolor exhumado,
y en la vida montado.
Ahora calla,
sólo calma.
Con lágrimas cansado,
hoy rendido, hoy calmado.
y extiendo los brazos.
Me paro en el filo,
y caigo en marea.
En la profundidad,
de tus ojos negros.
Donde susurra verdad,
la locura de ciegos.
Verdad sentida,
sin miedos y a tirones.
Vuelto en pedazos,
como a trozos, girones.
Abismo que encierra,
con espacio abierto.
Me tiene preso,
caminando muerto.
Cual sonar del tambor,
grave y profundo.
No detalla,
pero marca el rumbo.
Cada paso,
un estruendor.
Como en suspenso,
como en dolor.
Varado en lo inevitable,
rendido en veneración.
Del infortunio sincero,
de cínica decepción.
Mis huesos quebrados,
mis labios quemados.
El dolor exhumado,
y en la vida montado.
Ahora calla,
sólo calma.
Con lágrimas cansado,
hoy rendido, hoy calmado.
miércoles, 23 de septiembre de 2009
Los Segundos Cuando Caigo
Corre la sangre, cuál carrera.
Pierdo lo que sé en la prisa.
Y caigo en tí, pensamiento erróneo.
Equivocado porque no lo quiero.
Provoco reacciones,
el infinito vaivén de lo irreal.
Estoy envuelto en colores;
luego pierdo mi memoria.
Hay un segundo en que aspiro,
y luego ya no más.
El entendimiento se hunde.
La lógica no vale.
Menos que un aleteo,
más que una misma vida.
El tiempo juega conmigo.
Me quedo extraviado.
El sueño desaparece,
va cambiando y yo igual.
Nuevas pautas, nuevas notas.
Del ritmo triste a la contención.
Pierdo lo que sé en la prisa.
Y caigo en tí, pensamiento erróneo.
Equivocado porque no lo quiero.
Provoco reacciones,
el infinito vaivén de lo irreal.
Estoy envuelto en colores;
luego pierdo mi memoria.
Hay un segundo en que aspiro,
y luego ya no más.
El entendimiento se hunde.
La lógica no vale.
Menos que un aleteo,
más que una misma vida.
El tiempo juega conmigo.
Me quedo extraviado.
El sueño desaparece,
va cambiando y yo igual.
Nuevas pautas, nuevas notas.
Del ritmo triste a la contención.
lunes, 14 de septiembre de 2009
Lluvia
Me gusta la lluvia.
Cuando amanece lloviendo
y la ciudad se vuelve cautelosa.
Es regresarle a la vida,
su viejo misterio.
La lluvia incita a las personas,
algunas gritan... otras respiran.
Hay quien se abriga,
hay quien se asombra.
Me gusta la lluvia.
Nadie la detiene,
y suele siempre calmarme el cuerpo.
Su sonido me mantiene
para darle mi atención y contemplarla.
Es un fenómeno, tal vez,
puede que sea un milagro.
Pero es una deliciosa fusión,
entre lo efímero y lo eterno...
entre la tierra y el cielo.
Me gusta la lluvia.
Ya no sé si cae agua,
o se suspenden las lágrimas.
Me gusta porque es simple,
es sincera y a veces sorprende.
Siempre habla para quien escucha,
susurra, grita o comenta.
Quien no corre de ella,
aprende a entenderla.
Cuando amanece lloviendo
y la ciudad se vuelve cautelosa.
Es regresarle a la vida,
su viejo misterio.
La lluvia incita a las personas,
algunas gritan... otras respiran.
Hay quien se abriga,
hay quien se asombra.
Me gusta la lluvia.
Nadie la detiene,
y suele siempre calmarme el cuerpo.
Su sonido me mantiene
para darle mi atención y contemplarla.
Es un fenómeno, tal vez,
puede que sea un milagro.
Pero es una deliciosa fusión,
entre lo efímero y lo eterno...
entre la tierra y el cielo.
Me gusta la lluvia.
Ya no sé si cae agua,
o se suspenden las lágrimas.
Me gusta porque es simple,
es sincera y a veces sorprende.
Siempre habla para quien escucha,
susurra, grita o comenta.
Quien no corre de ella,
aprende a entenderla.
sábado, 22 de agosto de 2009
De Regreso
He terminado de revolver;
el cielo con la tierra,
el mar con la arena,
la ausencia con la sal.
Me queda el sabor del cansancio;
un sueño quebrado,
los pies dolidos,
y ganas de callar.
Si me voy... me rindo
ante el desgaste,
del viento contra el sol,
del miedo al corazón.
No encontré lo que buscaba;
y después de terminar...
los callos de mis manos,
se impregnan a mi vida.
Iba buscando lo que fuera,
y perdí hasta la razón.
Esta se pierde rápido,
me duró más mi necedad.
Llevaba una mochila,
con miles de alientos.
La traigo arrastrando,
con preguntas y silencios.
Me quedé con pura confusión.
Que espero pueda vender
a un loco comprador,
en busca del amor.
el cielo con la tierra,
el mar con la arena,
la ausencia con la sal.
Me queda el sabor del cansancio;
un sueño quebrado,
los pies dolidos,
y ganas de callar.
Si me voy... me rindo
ante el desgaste,
del viento contra el sol,
del miedo al corazón.
No encontré lo que buscaba;
y después de terminar...
los callos de mis manos,
se impregnan a mi vida.
Iba buscando lo que fuera,
y perdí hasta la razón.
Esta se pierde rápido,
me duró más mi necedad.
Llevaba una mochila,
con miles de alientos.
La traigo arrastrando,
con preguntas y silencios.
Me quedé con pura confusión.
Que espero pueda vender
a un loco comprador,
en busca del amor.
viernes, 26 de junio de 2009
sábado, 20 de junio de 2009
Tiempos Modernos I
Hay algo más en cada suspiro que me das;
no puedo permitir que las cosas se destruyan, se consuman, se evaporen.
Cuando te veo... caigo en cuenta que eres alguien como yo.
No se vale tocarte sin sentirte,
verte como aquel con quien desahogo mis ganas.
Es sobre comunicación.
Se trata de logra conectar, de esperar...
resulta impulsivo colisionar para olvidar el aislamiento.
Termina siendo tu sudor, la única forma de recordarme mi existencia.
Por eso lo consumimos,
más allá del placer, es en pos de la existencia.
Confirmar nuestro ser en labios ajenos, con deseos desenfrenados en seres frágiles.
Dicen que la facilidad de la soltería es dejarte llevar,
disfrutar con quien puedas...
las heridas al final, así como los heridos; con lubricante se curan.
Montamos escenarios que buscan representar el amor,
adornados de deseo y necesidad, que incitan a jugar.
Caes rendido y te levantas por más.
No recuerdo sus nombres y ellos tampoco el mío,
es el sufrimiento moderno... la lejana cercanía.
Termina sustituyendose por el desenfrene del consumidor conocedor.
El lenguaje no verbal, universal y por excelencia,
se arincona para solamente exclamarse de cuerpo a cuerpo:
"si, si, si... si te siento, si existes, si respiras".
Cada aliento que se regala, con toda la fuerza de la vida...
desperdiciado por el placer de sentir rico,
por la necesidad de sentirse vivo y no robotizado.
El lugar sacro de los amantes, es invadido...
por extraños que desean luchar,
por ideas que quieren desparecer... por lágrima que no se pueden llorar.
Entre cada línea, se lee desesperado...
¡VEME, SIENTEME, OYEME, CONSUELAME!
Con dos gritando, con dos descargando... nadie escucha.
La piel lleva tatuada cada historia de los pocos o muchos años de la vida,
en vez de ser leidos por dedos tiernos;
entran manos demandantes que gimen de dolor.
Y un día entre esta huequedad,
abrirás los ojos y dirás... cada beso me ha costado...
es hora de pagar mi soledad con soledad.
no puedo permitir que las cosas se destruyan, se consuman, se evaporen.
Cuando te veo... caigo en cuenta que eres alguien como yo.
No se vale tocarte sin sentirte,
verte como aquel con quien desahogo mis ganas.
Es sobre comunicación.
Se trata de logra conectar, de esperar...
resulta impulsivo colisionar para olvidar el aislamiento.
Termina siendo tu sudor, la única forma de recordarme mi existencia.
Por eso lo consumimos,
más allá del placer, es en pos de la existencia.
Confirmar nuestro ser en labios ajenos, con deseos desenfrenados en seres frágiles.
Dicen que la facilidad de la soltería es dejarte llevar,
disfrutar con quien puedas...
las heridas al final, así como los heridos; con lubricante se curan.
Montamos escenarios que buscan representar el amor,
adornados de deseo y necesidad, que incitan a jugar.
Caes rendido y te levantas por más.
No recuerdo sus nombres y ellos tampoco el mío,
es el sufrimiento moderno... la lejana cercanía.
Termina sustituyendose por el desenfrene del consumidor conocedor.
El lenguaje no verbal, universal y por excelencia,
se arincona para solamente exclamarse de cuerpo a cuerpo:
"si, si, si... si te siento, si existes, si respiras".
Cada aliento que se regala, con toda la fuerza de la vida...
desperdiciado por el placer de sentir rico,
por la necesidad de sentirse vivo y no robotizado.
El lugar sacro de los amantes, es invadido...
por extraños que desean luchar,
por ideas que quieren desparecer... por lágrima que no se pueden llorar.
Entre cada línea, se lee desesperado...
¡VEME, SIENTEME, OYEME, CONSUELAME!
Con dos gritando, con dos descargando... nadie escucha.
La piel lleva tatuada cada historia de los pocos o muchos años de la vida,
en vez de ser leidos por dedos tiernos;
entran manos demandantes que gimen de dolor.
Y un día entre esta huequedad,
abrirás los ojos y dirás... cada beso me ha costado...
es hora de pagar mi soledad con soledad.
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