Hay algo más en cada suspiro que me das;
no puedo permitir que las cosas se destruyan, se consuman, se evaporen.
Cuando te veo... caigo en cuenta que eres alguien como yo.
No se vale tocarte sin sentirte,
verte como aquel con quien desahogo mis ganas.
Es sobre comunicación.
Se trata de logra conectar, de esperar...
resulta impulsivo colisionar para olvidar el aislamiento.
Termina siendo tu sudor, la única forma de recordarme mi existencia.
Por eso lo consumimos,
más allá del placer, es en pos de la existencia.
Confirmar nuestro ser en labios ajenos, con deseos desenfrenados en seres frágiles.
Dicen que la facilidad de la soltería es dejarte llevar,
disfrutar con quien puedas...
las heridas al final, así como los heridos; con lubricante se curan.
Montamos escenarios que buscan representar el amor,
adornados de deseo y necesidad, que incitan a jugar.
Caes rendido y te levantas por más.
No recuerdo sus nombres y ellos tampoco el mío,
es el sufrimiento moderno... la lejana cercanía.
Termina sustituyendose por el desenfrene del consumidor conocedor.
El lenguaje no verbal, universal y por excelencia,
se arincona para solamente exclamarse de cuerpo a cuerpo:
"si, si, si... si te siento, si existes, si respiras".
Cada aliento que se regala, con toda la fuerza de la vida...
desperdiciado por el placer de sentir rico,
por la necesidad de sentirse vivo y no robotizado.
El lugar sacro de los amantes, es invadido...
por extraños que desean luchar,
por ideas que quieren desparecer... por lágrima que no se pueden llorar.
Entre cada línea, se lee desesperado...
¡VEME, SIENTEME, OYEME, CONSUELAME!
Con dos gritando, con dos descargando... nadie escucha.
La piel lleva tatuada cada historia de los pocos o muchos años de la vida,
en vez de ser leidos por dedos tiernos;
entran manos demandantes que gimen de dolor.
Y un día entre esta huequedad,
abrirás los ojos y dirás... cada beso me ha costado...
es hora de pagar mi soledad con soledad.
sábado, 20 de junio de 2009
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