miércoles, 23 de mayo de 2012

Triste Bolero

Las cosas que se van, las cosas que se quedan.
Decirte aquello que no quiero, aquello que no debo,
intentar hacerme creer que valgo algo más,
son tonterías de un juego de ansiedad.

Que si crees que estoy clavado en tí,
ya no puedo hacerme responsable,
así cómo tu decides ignorarme...
y jugamos a algo que nos haga daño.

Y buscamos creernos más importante,
esconder la miseria y maquillar las heridas.
pero no somos más que un bolero,
que nos invita a bailar mientras nos negamos.

Mientras ves por encima de mi hombro,
mientras veo el polvo de tus pies;
y sin saber que bailamos sin ritmo,
se desgarra lo que queda de dignidad.

Tu y tu indiferencia,
yo y mi necedad.
Yo que le veo lo que no hay,
tu que no ves lo que tenemos.

Se va tejiendo esta obsoleta relación,
que termina por herirnos,
que deja un loco perdido
y crea un perfecto patán.

Son estos delicados ojos,
son la mirada incierta;
de que todo el desdén que guardamos,
nos lleva a la fragilidad.

A marcarnos en el alma,
de lo mismo que yo sufro,
de lo que dices que no sufres,
de negarnos otra vez.




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