Dame lo perdido,
levanta los ojos;
veme rendido
y vuelca el rencor.
Deshecho y loco,
con los pies al aire;
ni mucho, ni poco,
en vientos sin son.
Tengo zozobra,
lo más mío que tengo;
y grito en silencio,
y ahogo el deseo.
Mírame tirado,
levantándome de nuevo;
con marcas de sangre
cobijado en dolor.
Mi sorda soledad,
tonta y testaruda.
¡No me quiere soltar!
¡No me quiere soltar!
No puedo dejarla ir,
la nada me aterra;
y esá falsa seguridad,
me la da la soledad.
LLora si puedes...
Intenta escapar,
Y no habrá nadie,
a quien rescatar.
Mía Zozobra,
mía y sólo mía.
Ni el tiempo, ni nadie...
Sólo ella, me ama al final.
jueves, 18 de febrero de 2010
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