Todo se mueve... ellos se mueven,
tan deprisa, tan embriagados;
como una adicción al no hablar,
como queriendo evitar respirar.
Sigo siendo invisble,
y sigo siendo al que hay que edir;
estoy estático en este lugar,
observando el furor, pretendiendo jugar.
Transparente, sin más sentido que ser,
una mecánica sin juzgar,
en la que sigo inmerso profundo,
que de alguna forma empiezo a odiar.
Sigo en la misma esquina,
termino en el mismo suelo,
con las mismas lágrimas,
que a nadie puedo gritar.
Así, igual al cuarto en el que estoy,
exhiliado en silencio por decisión;
solamente oyendo voces agitadas
y a mi lado sol encuentro silencio.
Y no se que palabras decir,
ni que argumentos tener;
para que aunque se un momento
pueda poder descansar.
Es la misma soledad que he tenido,
que arrastro desde ya un tiempo.
No lo sé, cruzar la puerta...
volveré a fingir el ser feliz,
cuando en el fondo me quiero ir,
cuando deseo volverme a reir.
Creen que soy muy enojón,
igual que creo que una mancha,
desde un kilometro es una vaca.
jueves, 17 de enero de 2008
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