Tengo las manos en mis bolsillos,
y solo tengo monedas de un cambio.
No guardo más dudas en mi cabeza,
ahora esta y está vacía.
Me queda una sonrisa por ti,
que dibuja el futuro contigo.
Se han ido las esperanzas cantadas,
se han cambiado por solidas verdades.
No tengo que imaginarte más,
mis brazos ya te tienen aquí.
Se han ido volando las ideas,
y no sé que más me queda.
Pero me queda lo más valioso,
la fé que te guardo por siempre.
Es la fé que guardo para ti,
que me hace ver el brillo de tu ojos.
Que me hace enamorarme,
aunque nisiquiera hayas llegado.
Siento que ya me muero por verte,
y no imagino como serán tus manos.
Quiero recorrer los poros de tu cuello,
por eso espero tan radiante.
Cada paso que das a mi,
es la misma intensidad para vivir.
Son las promesas de viajar contigo,
lo que hace que siga existiendo.
Es el deseo que seguro se cumple,
es el abrazo que tendrás que darme.
No hay nadie y me muero de las ganas,
y me vuelvo loco... loco aquí, loco ahí.
Es la fé tan grande, tan equívoca;
pero es tan cierta que te alcanzo a ver.
Ya no hay vuelta atrás,
hoy me enamoro de ti y mañana...
mañana estaré besándote,
aquí, en tí, en mí sencillo y sin dudar.
sábado, 20 de septiembre de 2008
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