martes, 27 de septiembre de 2011

Sólo sé sonreir.

Si los trozos del alma rota tuvieran sabor...
cuando el amargo corazón se suicida en la razòn.
Si buscaras en la oscuridad, ahi estaría yo.

Agluna vez tuve un poco de calor...
y aquello que me arrebató hasta el último aliento,
fue lo que mató la inociencia de mis ojos.

Tal vez fue bueno vivir por los demás...
pero escuhar no paga el alquiler
y menos donde se mata por atención.

En un lugar así ¿cómo una sombra puede sobrevivir... ?

¿Quien recoge los trozos de un alma vagabunda?
Sólo aquellos que necesitan más espacio.

Si el silencio pudiera ser mi amigo,
tal vez no terminaría jugando solo...
o pensando en darle alas a lo inerte.

Después de dominar el arte de la espada,
las palabras se vuelven filosas,
pero estando solo... sólo queda pelear con alguien.

Después de un pisoteo como este, sólo se sonreirte...
así que véme sonreir... a ver si puedes.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Para Quienes Les Cuesta Respirar

De la soltería se puede hacer una vida,
como el sastre que hace un traje.

Se hace a la medida, con las telas que uno quiere, con el corte que apetece.

Se puede aprender a vivir la soledad,
incluso disfrutarla como un buen trago.

Mezclado o derecho, algo fró o un poco tibio, tal vez a sorbos, ta vez de golpe.

Sería como el estado donde cabe la calma,
así cual maleta de viaje.

Se mete lo necesario, se deja lo que pesa, se viaja ligero o pesado, por placer o negocios.

Pero en la soltería caen los momentos en que no se respira,
momentos que parecen la alergía de cambio de clima.

Cuando el mundo cambia, se van personas, se mueven fechas, se modificará la soledad...
y por unos segundos los orificios nazales del soltero parecen constiparse y bloquear el aire.

Mis minutos sin respiro, son ideas llenas de mentiras cuando reniego de mi soledad.
No puedo descansar por no respirar, no puedo inhalar libremente, incluso el cuerpo me lo dice.

Los días en que no se respira, son días en los que de la soltería parece no hacerse nada.

Pero se puede hacer...

Cuando no se respira, es cuando regresan los miedos, cuando las expectativas se edifican.

De la soltería se puede hacer una vida,
pero primero aprende a respirar.