He terminado de revolver;
el cielo con la tierra,
el mar con la arena,
la ausencia con la sal.
Me queda el sabor del cansancio;
un sueño quebrado,
los pies dolidos,
y ganas de callar.
Si me voy... me rindo
ante el desgaste,
del viento contra el sol,
del miedo al corazón.
No encontré lo que buscaba;
y después de terminar...
los callos de mis manos,
se impregnan a mi vida.
Iba buscando lo que fuera,
y perdí hasta la razón.
Esta se pierde rápido,
me duró más mi necedad.
Llevaba una mochila,
con miles de alientos.
La traigo arrastrando,
con preguntas y silencios.
Me quedé con pura confusión.
Que espero pueda vender
a un loco comprador,
en busca del amor.
sábado, 22 de agosto de 2009
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